Un nuevo documento científico del American College of Cardiology (ACC), publicado en JACC, establece recomendaciones prácticas para individualizar la prescripción de ejercicio en adultos, tanto para la prevención como para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.
La actividad física debe considerarse una intervención terapéutica fundamental en la práctica clínica. La ACC recomienda prescribir ejercicio mediante el principio FITT (frecuencia, intensidad, tiempo y tipo), considerando la capacidad funcional, comorbilidades, síntomas y objetivos del paciente. Para la mayoría de los adultos se recomiendan 150–300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75–150 minutos de actividad vigorosa, complementados con entrenamiento de fuerza al menos dos días por semana. Este último puede incluir de 1 a 3 series de 8–12 repeticiones, comenzando con cargas del 40–60% de una repetición máxima y progresando según tolerancia. El documento enfatiza que el mayor beneficio cardiovascular se obtiene cuando las personas sedentarias comienzan a realizar actividad física, incluso por debajo de las metas recomendadas.
En pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, la prescripción debe adaptarse al diagnóstico y riesgo individual. La rehabilitación cardíaca continúa siendo una intervención prioritaria después de un infarto, revascularización coronaria o en pacientes seleccionados con insuficiencia cardíaca. En adultos mayores con fragilidad, el entrenamiento debe priorizar fuerza, equilibrio y movilidad antes de progresar al ejercicio aeróbico convencional. En personas con obesidad, la combinación de ejercicio aeróbico y de resistencia favorece la salud cardiometabólica y ayuda a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso, especialmente en quienes reciben tratamientos basados en GLP-1.
La ACC también destaca que no se requiere una prueba de esfuerzo antes de iniciar actividad física en la mayoría de los adultos asintomáticos, aunque puede ser útil para individualizar la intensidad y evaluar riesgos en situaciones específicas. Asimismo, señala que alcanzar aproximadamente 5,000–7,000 pasos diarios ya se asocia con menor mortalidad cardiovascular y por todas las causas, sin necesidad de alcanzar necesariamente los 10,000 pasos. Los dispositivos portátiles y programas de rehabilitación domiciliaria pueden favorecer la adherencia. El mensaje central es incorporar la prescripción de ejercicio como parte habitual del tratamiento cardiovascular, con objetivos concretos, progresión individualizada y seguimiento clínico.
Fuente:
Myers J, et al. Exercise Prescriptions for Cardiovascular Health in Adults: 2026 ACC Scientific Statement. J Am Coll Cardiol. 2026.