Un artículo publicado en octubre de 2026 en npj Health Systems analiza cómo el monitoreo remoto de pacientes (RPM, por sus siglas en inglés) puede incorporarse a los ensayos clínicos para obtener información sobre los participantes mientras permanecen en casa.

La propuesta parte de una limitación de los modelos tradicionales: los pacientes deben acudir periódicamente a los centros de investigación, lo que puede aumentar la carga logística y dificultar el reclutamiento y la retención, especialmente en estudios prolongados. Las tecnologías de monitoreo remoto —como wearables, sensores, aplicaciones móviles y dispositivos médicos conectados— permiten recopilar datos entre visitas y transmitirlos al equipo clínico.

Uno de los principales beneficios potenciales es la detección más temprana de síntomas y eventos adversos. En lugar de esperar hasta la siguiente visita para que el paciente informe retrospectivamente un problema, los sistemas pueden registrar cambios de manera más frecuente y generar alertas para facilitar una evaluación oportuna. El artículo señala que algunos estudios oncológicos han encontrado beneficios en supervivencia, calidad de vida y función física mediante el monitoreo electrónico de síntomas.

Además, los autores estiman que 74–85% de las evaluaciones de un ensayo podrían recopilarse de forma remota, con potencial para reducir hasta 40% las visitas presenciales, aunque esto dependerá del tipo de estudio y de las variables evaluadas.

Sin embargo, la adopción enfrenta desafíos: protección de datos, regulación, interoperabilidad, alfabetización digital y sobrecarga de alertas para los profesionales de la salud. Por ello, los autores plantean que estas soluciones deben demostrar validez científica y diseñarse considerando tanto las necesidades del paciente como el flujo de trabajo clínico.

Referencia:

  • Piault E, et al. Digital transformation of clinical trials with remote patient monitoring solutions. npj Health Syst. 2026 Oct 14;3(1):97.