Publicado en European Heart Journal, las nuevas guías ESC 2026 sobre enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica refuerzan la evaluación conjunta de la tasa de filtrado glomerular y la albuminuria para diagnosticar, estadificar y estimar el riesgo renal y cardiovascular.

La European Society of Cardiology (ESC), en colaboración con la European Renal Association (ERA), publicó las 2026 ESC Guidelines for the management of cardiovascular disease and chronic kidney disease, con un enfoque integrado para la detección y manejo de la enfermedad renal crónica (ERC) en pacientes con enfermedad cardiovascular.

Uno de los mensajes centrales es que la evaluación renal no debe limitarse a la creatinina sérica. La guía recomienda medir tanto la tasa de filtrado glomerular estimada (eGFR) como el cociente albúmina/creatinina urinaria (uACR), ya que ambos parámetros permiten identificar ERC y clasificar al paciente según su riesgo de progresión renal y complicaciones cardiovasculares.

Para confirmar el diagnóstico de ERC, las alteraciones deben persistir durante al menos 3 meses, con dos determinaciones de eGFR y uACR. Se considera ERC una eGFR <60 mL/min/1.73 m² y/o una uACR ≥30 mg/g, siempre que exista cronicidad.

La clasificación continúa siguiendo el esquema KDIGO, combinando las categorías de eGFR G1–G5 con albuminuria A1–A3. Esta estratificación permite identificar pacientes con riesgo moderado, alto o muy alto de progresión y de eventos cardiovasculares.

En pacientes en quienes la creatinina pueda ofrecer una estimación poco precisa de la función renal, la ESC señala que debe considerarse la eGFR basada en cistatina C cuando una valoración más exacta pueda modificar decisiones clínicas.

Además, las guías recomiendan utilizar la eGFR y la albuminuria para una evaluación individualizada del riesgo absoluto, mediante herramientas como la Kidney Failure Risk Equation (KFRE) para insuficiencia renal y modelos específicos para estimar riesgo de enfermedad cardiovascular e insuficiencia cardiaca.

El documento refuerza así un cambio relevante en la práctica clínica: en el paciente cardiovascular, evaluar función renal significa medir eGFR y albuminuria de manera conjunta, no únicamente revisar la creatinina.

Fuente:
1. 2026 ESC Guidelines for the management of cardiovascular disease and chronic kidney disease, in collaboration with the European Renal Association (ERA). European Heart Journal. 2026.