Publicado en Blood Advances, las nuevas guías 2026 de la American Society of Hematology proponen puntos de corte de ferritina más altos para diagnosticar deficiencia de hierro y favorecer su detección incluso antes de que aparezca anemia.

La deficiencia de hierro puede presentarse con o sin anemia y asociarse con fatiga, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cefalea y síndrome de piernas inquietas. Sin embargo, su diagnóstico puede pasar desapercibido cuando se utilizan rangos de referencia de laboratorio demasiado bajos.

Las nuevas recomendaciones de ASH plantean:

  • Niños de 9 meses a 4 años: ferritina ≤20 ng/mL, en lugar de ≤12 ng/mL, cuando no existe inflamación conocida o sospechada.
  • Hombres y mujeres no menstruantes: ferritina ≤30 ng/mL, en lugar de ≤15 ng/mL. Si existen síntomas o factores de riesgo persistentes, una ferritina ≤50 ng/mL puede ser apropiada para establecer el diagnóstico y orientar el manejo.
  • Mujeres menstruantes: ferritina ≤30 ng/mL. En presencia de sangrado menstrual abundante, síntomas, factores de riesgo, cirugía próxima o planeación de embarazo, puede considerarse un umbral de ≤50 ng/mL.
  • Embarazo: ferritina ≤30 ng/mL; en mujeres embarazadas con anemia, un valor ≤50 ng/mL puede ser apropiado.
  • Adultos con anemia asociada a inflamación: ASH recomienda valorar ferritina + saturación de transferrina (TSAT). La deficiencia de hierro puede considerarse con TSAT <20% o ferritina <100 ng/mL.

El cambio responde a un problema clínico importante: los rangos tradicionales de ferritina pueden incluir valores compatibles con deficiencia y contribuir al infradiagnóstico y retraso en el tratamiento. ASH propone utilizar límites de decisión clínica, más que depender únicamente del rango “normal” reportado por cada laboratorio.

El tratamiento de la deficiencia de hierro puede realizarse con hierro oral o intravenoso, de acuerdo con el contexto clínico, y debe acompañarse de la identificación y corrección de la causa subyacente, como pérdidas sanguíneas o factores dietéticos. La guía señala que el tratamiento puede mejorar síntomas como fatiga, alteraciones cognitivas, pica, síndrome de piernas inquietas, rendimiento físico y calidad de vida, incluso en personas sin anemia. El hierro oral puede asociarse con efectos gastrointestinales, mientras que el hierro intravenoso puede producir reacciones relacionadas con la infusión; en conjunto, el panel considera bajo el riesgo de efectos adversos importantes.

Fuente:
Powers JM, Lim MY, Achebe MO, et al. American Society of Hematology 2026 guidelines for diagnosis of iron deficiency. Blood Advances. 2026. doi:10.1182/bloodadvances.2025015950.