Una revisión reciente analiza el concepto de ruido alimentario, su relevancia clínica y la evidencia disponible sobre su posible reducción con tratamientos basados en GLP-1.

El término food noise o ruido alimentario ha cobrado relevancia en el abordaje de la obesidad. Se refiere a pensamientos frecuentes, persistentes o intrusivos relacionados con la comida, que pueden aparecer incluso en ausencia de hambre y llegar a interferir con la concentración, las actividades cotidianas y el bienestar emocional. A diferencia del hambre fisiológica o de los antojos ocasionales, el ruido alimentario describe una experiencia cognitiva que puede resultar difícil de controlar.

La revisión publicada en Cureus analiza la evidencia disponible sobre este fenómeno, sus posibles mecanismos neurobiológicos, los instrumentos desarrollados para medirlo y su relación con las intervenciones para el tratamiento de la obesidad. Actualmente existen dos herramientas específicas de evaluación: el Food Noise Questionnaire (FNQ) y el Ro Allison Indiana Dhurandhar Food Noise Inventory (RAID-FN).

Uno de los aspectos más relevantes es la relación entre el ruido alimentario y los tratamientos basados en GLP-1. En el estudio observacional INFORM, que incluyó a 550 usuarios de semaglutida inyectable para el control de peso, la puntuación mediana del FNQ disminuyó de 13 puntos antes del tratamiento a 6 puntos durante su utilización, según el recuerdo retrospectivo de los participantes. Asimismo, la proporción de personas que reportaron pensar constantemente en comida a lo largo del día pasó del 62% al 16%.

Por otra parte, los ensayos clínicos aleatorizados con semaglutida, tirzepatida y CagriSema han demostrado reducciones en el apetito, los antojos, la respuesta a estímulos alimentarios y la ingesta energética. Sin embargo, estos estudios no utilizaron instrumentos específicos validados para medir el ruido alimentario, por lo que sus resultados constituyen evidencia indirecta sobre este fenómeno.

Los autores destacan que el ruido alimentario todavía no constituye un diagnóstico clínico ni un objetivo terapéutico validado. Además, es necesario determinar si representa un fenómeno independiente de otros conceptos establecidos, como la preocupación persistente por la comida o los antojos.

La principal implicación clínica es que explorar la frecuencia, persistencia e impacto de los pensamientos relacionados con la comida podría aportar información relevante durante la evaluación de pacientes con obesidad, más allá del peso corporal. No obstante, se requieren estudios prospectivos que permitan establecer si la reducción del ruido alimentario se traduce en beneficios independientes sobre el control de peso, la salud mental y la calidad de vida.

Fuente:
Ortiz-Martínez Y. Food Noise in Obesity: Current Evidence, Measurement, and Clinical Implications. Cureus. 2026;18(10).