Una nueva declaración científica de la American Heart Association actualiza los componentes del patrón de alimentación cardioprotectora y refuerza que el control del peso, la calidad global de la dieta y la reducción de sodio, azúcares añadidos y ultraprocesados siguen siendo ejes centrales de prevención cardiovascular.
La American Heart Association recientemente publicó una actualización de su declaración científica sobre orientación dietética para optimizar la salud cardiovascular y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. El documento enfatiza que el abordaje debe centrarse en patrones de alimentación y no en alimentos o nutrimentos aislados, con aplicabilidad en todo el espectro de riesgo cardiovascular, desde población general hasta personas con enfermedad establecida.
Entre las características del patrón dietético cardioprotector, la AHA destaca ajustar la ingesta y el gasto energético para mantener un peso corporal saludable; aumentar el consumo y la variedad de verduras y frutas; priorizar granos enteros sobre refinados; y elegir fuentes saludables de proteína, con mayor peso de leguminosas, nueces, pescado y mariscos, así como lácteos bajos en grasa. También recomienda sustituir grasas saturadas por grasas insaturadas y preferir alimentos mínimamente procesados en lugar de ultraprocesados.
La actualización también subraya la necesidad de minimizar azúcares añadidos, reducir el sodio mediante la selección y preparación de alimentos con poca sal, y evitar iniciar el consumo de alcohol en quienes no beben; en quienes sí lo consumen, sugiere limitar la ingesta. Además, resalta que estos hábitos deben promoverse desde etapas tempranas de la vida y sostenerse a lo largo del curso vital, considerando que la calidad de la dieta influye en parámetros cardiometabólicos desde la infancia y puede modificar la trayectoria de riesgo cardiovascular a largo plazo.
En términos clínicos, esta declaración refuerza un mensaje práctico: la prevención cardiovascular efectiva depende de consolidar patrones de alimentación sostenibles, predominantemente basados en alimentos de origen vegetal, con menor carga de sodio, azúcares añadidos y productos ultraprocesados, y adaptables a preferencias culturales, religiosas y contextos cotidianos de consumo.
Fuente:
1. Lichtenstein A, et al. 2026 Dietary Guidance to Improve Cardiovascular Health: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. 2026;153:e00–e00.