Nature Medicine publica la actualización 2026 del marco EASO, que refuerza el papel de tirzepatida y semaglutida para pérdida de peso y amplía la evidencia clínica en MASH.

La actualización 2026 del marco de la European Association for the Study of Obesity propone un enfoque práctico para seleccionar el tratamiento farmacológico de la obesidad según el objetivo clínico predominante. El algoritmo diferencia entre pacientes sin complicaciones, en quienes la meta principal es reducir la adiposidad metabólica para prevenir disfunción en órganos no adiposos, y pacientes con complicaciones, en quienes el objetivo es revertir o mejorar alteraciones ya establecidas.

Para manejo del peso corporal, todos los fármacos evaluados mostraron pérdida de peso clínicamente significativa frente a placebo. En este dominio, tirzepatida se mantiene como la opción con mayor eficacia comparativa, seguida por semaglutida, fentermina-topiramato, liraglutida, naltrexona-bupropión y orlistat. La actualización refuerza esta jerarquía con mayor confianza, aunque los autores señalan que las decisiones deben individualizarse según comorbilidades, preferencias del paciente, tolerabilidad, disponibilidad y contexto regulatorio.

En pacientes con complicaciones, el algoritmo organiza la elección terapéutica por desenlace. Tirzepatida se posiciona para apnea obstructiva del sueño y hospitalización por insuficiencia cardiaca; semaglutida y liraglutida para artrosis de rodilla; semaglutida, tirzepatida y liraglutida para restauración de normoglucemia en prediabetes; y tirzepatida, semaglutida, liraglutida y naltrexona-bupropión para remisión de diabetes tipo 2. En enfermedad cardiovascular, semaglutida destaca para reducción de eventos cardiovasculares mayores.

El cambio más relevante de 2026 está en el dominio hepático. Para enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, el algoritmo incorpora dos desenlaces histológicos: resolución de esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica y mejoría de fibrosis hepática. Semaglutida y tirzepatida cuentan con evidencia para resolución de MASH, mientras que semaglutida tiene la evidencia más sólida para mejoría de fibrosis. Con ello, el tratamiento farmacológico de la obesidad se consolida como una herramienta dirigida no solo a la reducción ponderal, sino también al manejo de complicaciones metabólicas específicas.

Fuente:
1. Ciudin, A., Baker, J.L., Belančić, A. et al. Framework for the pharmacological treatment of obesity and its complications from the European Association for the Study of Obesity (EASO): 2026 update. Nat Med (2026).