Un estudio sobre envejecimiento cerebral mostró que la frecuencia de las sesiones de actividad física y el número de pasos se asociaron con mejor salud de la sustancia blanca y mejor función ejecutiva.

La actividad física es uno de los factores modificables más importantes para promover un envejecimiento cerebral saludable, pero aún persistían dudas sobre cuáles de sus componentes son los más relevantes en la práctica real. En este estudio, los autores analizaron datos de actigrafía de muñeca durante 30 días en 279 adultos mayores sin demencia y desarrollaron un algoritmo para identificar “sesiones” de actividad física definidas como periodos de al menos 10 minutos con una cadencia de 40 pasos por minuto o más.

El 79% de los participantes realizó al menos una sesión de actividad física. En comparación con quienes no realizaron estas sesiones, los participantes activos mostraron menor carga de hiperintensidades de la sustancia blanca, un hallazgo relevante por su asociación con enfermedad cerebrovascular y deterioro cognitivo. Entre las múltiples variables analizadas, la frecuencia de las sesiones y la cadencia de pasos durante estas sesiones fueron los predictores más importantes de salud cerebral, especialmente en desenlaces relacionados con integridad de la sustancia blanca y función ejecutiva.

Un hallazgo particularmente interesante fue que estas asociaciones parecieron ser más fuertes en mujeres, mientras que las características fuera de las sesiones de ejercicio y las interacciones con la edad tuvieron menor capacidad predictiva. En conjunto, los resultados sugieren que, más que la cantidad total de movimiento acumulado, la estructura de la actividad física y la intensidad expresada como ritmo de pasos podrían ser componentes más relevantes para estrategias de prevención de deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores.

Fuente:
1. Cadwallader, C.J., Pinheiro-Chagas, P., Saloner, R. et al. The active ingredients: physical activity features linked to healthy brain aging. Alz Res Therapy (2026).