Diseñada para imitar las funciones cognitivas humanas, la inteligencia artificial (IA) está generando un cambio de paradigma en la atención médica, impulsado por la creciente disponibilidad de datos de salud y el rápido progreso de las técnicas de análisis.1

Actualmente, los médicos enfrentan el reto de mantenerse actualizados con un volumen creciente de guías, consensos, artículos científicos y revisiones sistemáticas. En este contexto, la IA es una herramienta eficaz para resumir documentos extensos y simplificar su incorporación en la rutina diaria, sin reemplazar el criterio clínico tradicional.2

Los modelos de IA generativa como ChatGPT, Gemini, Copilot, entre otros, permiten cargar guías completas o secciones específicas y obtener resúmenes estructurados, resaltando puntos clave como recomendaciones fuertes, niveles de evidencia, algoritmos diagnósticos y cambios recientes respecto a versiones previas; reduciendo significativamente el tiempo para revisar material.

Además, estas plataformas pueden producir resúmenes personalizados, adaptados a la especialidad, contexto clínico o tipo de paciente. Por ejemplo, un médico puede solicitar: “resume los temas relevantes para atención primaria” o “traduce al español los algoritmos de la guía”. Esta capacidad de filtrado ayuda a identificar información de forma rápida para la toma de decisiones.

Otra ventaja, es la posibilidad de generar resúmenes comparativos entre diferentes materiales, permitiendo identificar información práctica y rápida para el diagnóstico, tratamiento o seguimiento que se requiera.

Sin embargo, para mantener precisión y seguridad, se recomienda:

  • Verificar que las fuentes introducidas sean oficiales y actualizadas.
  • Revisar el resumen generado antes de aplicarlo clínicamente.
  • Utilizar plataformas de IA confiables y cumplir con protocolos de confidencialidad.

Lekadir K y colaboradores, elaboraron en febrero del 2025, la “Guía de Consenso Internacional para una Inteligencia Artificial Confiable y Aplicable en la Atención Médica, FUTURE-AI”, con el objetivo de establecer prácticas técnicas, clínicas, éticas y legales que permitan una adopción segura y real de estas herramientas en la práctica médica.3

La tecnología bien utilizada, es un aliado eficaz para agilizar la revisión de evidencia y reforzar la práctica médica basada información actualizada, sin incrementar la carga de trabajo.

Referencias:
1. Jiang F, et al. Artificial intelligence in healthcare: past, present and future. Stroke Vasc Neurol. 2017 Jun 21;2(4):230-243. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29507784/
2. Hussain M, et al. AI Driven Knowledge Extraction from Clinical Practice Guidelines: Turning Research into Practice. arXiv [Preprint]. 2020 Dec 10. Disponible en https://arxiv.org/abs/2012.0548
3. Lekadir K, et al. FUTURE-AI: international consensus guideline for trustworthy and deployable artificial intelligence in healthcare. BMJ. 2025 Feb 5:388:e081554. https://www.bmj.com/content/388/bmj-2024-081554