En British Journal of Cancer, un análisis encontró que los patrones pescatariano y vegetariano se asociaron con menor riesgo de algunos cánceres, pero también identificó señales de posible mayor riesgo para carcinoma de esófago en vegetarianos y para cáncer colorrectal en veganos.
Este análisis agrupó datos individuales de nueve cohortes prospectivas de Reino Unido, Estados Unidos, Taiwán e India, con 1,817,477 participantes clasificados como consumidores de carne, aves, pescado, vegetarianos o veganos, y una mediana de seguimiento de 16 años. El estudio evaluó 17 tipos de cáncer y comparó cada patrón dietético frente a los consumidores de carne mediante modelos multivariables y metaanálisis de los resultados por cohorte.
En comparación con los consumidores de carne, los consumidores de aves tuvieron menor riesgo de cáncer de próstata; los pescatarianos mostraron menor riesgo de cáncer colorrectal, de mama y de riñón; y los vegetarianos presentaron menor riesgo de cáncer de páncreas, mama, próstata, riñón y mieloma múltiple. En contraste, los vegetarianos mostraron mayor riesgo de carcinoma escamoso de esófago, mientras que los veganos presentaron mayor riesgo de cáncer colorrectal. Los autores enfatizan que este último hallazgo debe interpretarse con cautela, debido al número reducido de casos en veganos y a la atenuación del resultado en algunos análisis de sensibilidad.
El trabajo es relevante porque muestra que excluir carne no se traduce automáticamente en un beneficio uniforme en todos los desenlaces oncológicos. La asociación con menor riesgo en algunos tumores podría relacionarse con menor adiposidad y con un patrón dietético global más favorable, mientras que los hallazgos de posible mayor riesgo en algunos subgrupos podrían vincularse con ingestas insuficientes de nutrimentos específicos, como calcio, vitamina B12, vitamina D, zinc o riboflavina, dependiendo de la calidad de la dieta y del grado de suplementación.
Para la práctica clínica, este estudio apoya una visión completa de las dietas basadas en plantas: su efecto potencial sobre el riesgo de cáncer depende del patrón alimentario concreto, de su calidad nutricional y del contexto poblacional. Más que recomendar de forma generalizada cualquier dieta vegetariana o vegana con fines de prevención, estos datos refuerzan la necesidad de individualizar la consejería nutricional, vigilar posibles deficiencias y priorizar patrones dietéticos bien planificados y nutricionalmente suficientes.
Fuente:
1. Dunneram, Y., Lee, J.Y., Watling, C.Z. et al. Vegetarian diets and cancer risk: pooled analysis of 1.8 million women and men in nine prospective studies on three continents. Br J Cancer (2026).