Mantener una presencia activa y profesional en plataformas como Instagram, Facebook, TikTok o LinkedIn no solo incrementa la visibilidad, sino que puede fortalecer la confianza, combatir la desinformación y favorecer una relación médico-paciente.

El contenido educativo bien diseñado puede posicionar al médico como referente en su especialidad y aumentar la demanda de consultas presenciales o virtuales; sin embargo, también puede ser un reto comunicar de forma clara sin sacrificar el rigor clínico ni la ética profesional.

El contenido debe ser breve y claro. Por ejemplo, se puede crear un reel (formato de video corto de 30–45 segundos) titulado “¿Cuándo sí y cuándo no usar antibióticos?”, usando lenguaje sencillo, ejemplos cotidianos y un mensaje final donde se recomiende acudir a consulta para decisiones individuales. Este tipo de formato visual tiene alto alcance y permite explicar conceptos complejos sin trivializarlos.

Otro formato útil pueden ser los carruseles informativos (formatos de publicaciones que permiten deslizar horizontalmente múltiples imágenes, videos o gráficos). Por ejemplo, un endocrinólogo puede publicar un carrusel titulado “5 errores más comunes en el control de la diabetes”, donde cada imagen aborde un punto concreto como uso incorrecto de medicamentos, abandono del tratamiento, inactividad física, etc. Se sugiere incluir gráficos simples y recomendaciones prácticas que aumenten la retención del mensaje y el valor educativo.

Para optimizar el tiempo invertido en esta actividad, se puede aprovechar la inteligencia artificial utilizando asistentes virtuales avanzados como ChatGPT, Copilot, Gemini, entre otros, para obtener ideas rápidas sobre temas, edición de imágenes y traducción de evidencia científica a un lenguaje comprensible.

Es muy importante evitar diagnósticos a distancia o responder mensajes privados con indicaciones clínicas específicas. La Organización Mundial de la Salud subraya que la comunicación digital debe complementar, no sustituir, la atención médica formal.

En México, la normatividad vigente exige proteger la confidencialidad del paciente y evitar la exposición de casos clínicos identificables, aun con fines educativos.

Comunicar medicina en redes sociales es posible, siempre y cuando se base en evidencia científica, se respete la relación médico-paciente y se priorice la seguridad del público. Bien utilizadas, estas plataformas pueden convertirse en aliadas de la educación en salud y del ejercicio profesional responsable.

Referencias:
1. Katz MS, et al. Ethical considerations for social media use in health care. JAMA. 2020;323(21):2157-2158.
2. World Health Organization. Consolidated telemedicine implementation guide. Geneva: WHO; 2022. https://www.who.int/publications/i/item/9789240059184
3. Secretaría de Salud. Consideraciones regulatorias para la atención médica a distancia en unidades médicas públicas y privadas en México. México; 2019. https://dgmoss.salud.gob.mx/dgmoss/documentos/5.%20Direcci%C3%B3n%20Salud%20Digital/Documentos%20en%20Salud%20Digital/Consideraciones%20Regulatorias%20AMD%202025.pdf