Recientemente se publicaron las Dietary Guidelines for Americans 2025–2030, las cuales reflejan un cambio de paradigma frente a las guías clásicas, al abandonar el modelo tradicional basado en carbohidratos y priorizar la proteína, el control de porciones y la salud metabólica.
Las guías dietéticas tradicionales, representadas por la pirámide alimentaria clásica, priorizaban los cereales y carbohidratos como base de la alimentación diaria, relegando a la proteína y a las grasas a niveles superiores y de consumo limitado. Este enfoque asumía que una alta proporción de carbohidratos complejos era universalmente beneficiosa, con menor atención a la individualización metabólica, la calidad de los alimentos y la respuesta glucémica.
Las Dietary Guidelines for Americans actuales muestran una inversión clara de este modelo. El nuevo enfoque desplaza el protagonismo hacia la adecuación individual de la energía, el control de porciones y la priorización de proteína en cada tiempo de comida. En lugar de promover una base amplia de carbohidratos, se enfatiza la densidad nutrimental, la saciedad y la preservación de masa muscular, con recomendaciones de ingesta proteica más altas (1.2–1.6 g/kg/día) que las sugeridas en guías previas.
Otro cambio relevante es la revalorización de las grasas y de los alimentos mínimamente procesados. El mensaje deja de centrarse en la restricción generalizada de grasa y se enfoca en la calidad del alimento, promoviendo métodos de cocción simples y evitando azúcares añadidos y harinas refinadas. Este cambio contrasta con las guías antiguas, donde el bajo contenido graso era un objetivo principal, incluso a expensas de un mayor consumo de productos ultraprocesados.
Finalmente, las guías actuales incorporan de manera explícita la salud intestinal, un componente ausente en los modelos clásicos. El reconocimiento del papel del microbioma integra el consumo de fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados como elementos estructurales del patrón alimentario, consolidando una visión más moderna y metabólicamente orientada. En conjunto, este viraje conceptual representa una “pirámide invertida”, donde la calidad, la proteína y la individualización desplazan al enfoque uniforme basado en carbohidratos.
Fuente:
1. Dietary Guidelines Advisory Committee. Dietary Guidelines for Americans, 2025–2030. U.S. Department of Health and Human Services and U.S. Department of Agriculture; 2025.