Recientemente, JAMA publicó un resumen de la guía del American College of Obstetricians and Gynecologists en el que se describen las estrategias terapéuticas eficaces para el manejo de los síntomas afectivos y físicos del síndrome premenstrual y del trastorno disfórico premenstrual.

Los trastornos premenstruales comprenden un espectro de síntomas afectivos y físicos que aparecen de forma cíclica durante la fase lútea y se resuelven con el inicio de la menstruación, interfiriendo con la vida diaria. Su fisiopatología se asocia a fluctuaciones hormonales, principalmente de estrógenos y progesterona, con alteraciones en la neurotransmisión serotoninérgica y mayor sensibilidad al alopregnanolona. El diagnóstico requiere registro prospectivo de síntomas durante al menos dos ciclos menstruales, lo que permite diferenciar síndrome premenstrual de trastorno disfórico premenstrual, este último presente en aproximadamente 2–5% de las mujeres y caracterizado por mayor carga afectiva y funcional.

La guía destaca a los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina como tratamiento de primera línea para síntomas afectivos, con evidencia consistente de reducción clínica significativa tanto en síndrome premenstrual como en trastorno disfórico premenstrual. Se reconoce la eficacia de esquemas continuos e intermitentes durante la fase lútea, con buen perfil de tolerabilidad y bajo riesgo de síntomas de suspensión. En PMDD, fármacos como sertralina, fluoxetina y paroxetina cuentan con aprobación regulatoria, aunque la magnitud del beneficio puede variar según el esquema de dosificación.

Los anticonceptivos orales combinados representan una alternativa terapéutica relevante, especialmente en pacientes que buscan anticoncepción y control simultáneo de síntomas físicos y afectivos. Las formulaciones que contienen drospirenona son las más estudiadas y muestran mayor probabilidad de respuesta clínica, aunque su uso debe individualizarse considerando el perfil cardiovascular y trombótico de cada paciente.

Finalmente, la terapia cognitivo-conductual se consolida como una opción no farmacológica eficaz para los síntomas afectivos, con beneficios sostenidos tras la intervención. La guía enfatiza un abordaje individualizado y multimodal, integrando preferencias de la paciente, severidad de los síntomas y objetivos reproductivos, así como medidas de estilo de vida que complementan el tratamiento farmacológico.

Fuente:
1. Ortiz Worthington REastman LMAlexander JT. Management of Premenstrual Disorders. JAMA. Published online February 04, 2026.