En esta nueva guía se refuerza el papel de la atención primaria en la detección temprana de la enfermedad renal crónica y se amplían las estrategias farmacológicas para reducir progresión, eventos cardiovasculares y mortalidad.

La guía clínica VA/DoD 2025 para el manejo de la enfermedad renal crónica (ERC) marca un cambio relevante al centrar sus recomendaciones en el primer nivel de atención, reconociendo que la mayoría de los pacientes, especialmente en etapas tempranas, son seguidos por médicos de atención primaria. El documento actualiza el abordaje diagnóstico y de estratificación de riesgo, recomendando el uso sistemático de la tasa de filtración glomerular estimada (eGFR) y la relación albúmina/creatinina urinaria (UACR), así como modelos validados de predicción de progresión, como la kidney failure risk equation.

En el ámbito del manejo general, la guía enfatiza la importancia del trabajo interdisciplinario, la toma de decisiones compartida y la planificación anticipada del tratamiento sustitutivo renal o del manejo conservador, de acuerdo con el estado funcional, comorbilidades y valores del paciente. Se subraya que, en pacientes con alta carga de comorbilidad o bajo estado funcional, el beneficio de la diálisis sobre la calidad de vida no es concluyente, lo que refuerza la necesidad de una evaluación individualizada y de una referencia oportuna a nefrología.

Uno de los ejes centrales de la actualización es la expansión del tratamiento farmacológico con impacto cardiorrenal. La guía recomienda de forma sólida el uso de inhibidores del sistema renina-angiotensina en pacientes con albuminuria, la incorporación de inhibidores de SGLT2 y agonistas del receptor GLP-1 en pacientes con diabetes tipo 2 y ERC, así como el uso de estatinas en pacientes con ERC no dializados para reducir eventos cardiovasculares y mortalidad. Además, se incluyen recomendaciones para el uso de antagonistas no esteroideos del receptor mineralocorticoide, como finerenona, en perfiles seleccionados, y se refuerza el control intensivo de la presión arterial.

Finalmente, la guía actualiza el manejo de situaciones clínicas frecuentes en atención primaria, como la prevención de lesión renal aguda asociada a medio de contraste, recomendando la expansión de volumen con cristaloides isotónicos y desaconsejando el uso de N-acetilcisteína. En conjunto, estas recomendaciones posicionan a la atención primaria como un escenario clave para frenar la progresión de la ERC, mejorar los desenlaces cardiovasculares y reducir la mortalidad mediante una detección temprana y un tratamiento integral basado en evidencia.

Fuente:
1. Amy R. Schwartz, Jonathan Sosnov, Jonathan Brown, et al. 2025 U.S. Department of Veterans Affairs and U.S. Department of Defense Clinical Practice Guideline for the Primary Care Management of Chronic Kidney DiseaseAnn Intern Med. [Epub 30 December 2025].