Un estudio prospectivo publicado en JAMA Network Open muestra que mayor fuerza muscular se asocia con menor mortalidad en mujeres de 63 a 99 años independientemente de la actividad física, el sedentarismo y la inflamación.
La fuerza muscular se reconoce como un marcador de resiliencia biológica estrechamente relacionado con la independencia funcional y la longevidad. Este estudio de cohorte prospectivo incluyó 5472 mujeres ambulatorias de 63 a 99 años, seguidas durante una media de 8.4 años, con el objetivo de evaluar la asociación entre fuerza muscular y mortalidad por cualquier causa considerando mediciones objetivas de actividad física y sedentarismo mediante acelerometría, velocidad de marcha y marcadores inflamatorios sistémicos. La evaluación de la fuerza se realizó mediante dinamometría de prensión manual dominante y el tiempo requerido para completar cinco levantamientos de silla sin asistencia.
Durante el seguimiento se registraron 1964 muertes. Tras el ajuste por variables sociodemográficas, clínicas y de estilo de vida, se observó una asociación inversa significativa entre la fuerza muscular y la mortalidad. Las participantes en los cuartiles superiores de fuerza de prensión presentaron reducciones progresivas del riesgo de mortalidad, alcanzando un hazard ratio de 0.67 en el cuartil más alto. Hallazgos similares se observaron con la prueba de levantamiento de silla, con un hazard ratio de 0.63 en el cuartil de mejor desempeño. Estas asociaciones persistieron tras ajustar simultáneamente por tiempo sedentario y actividad física moderada a vigorosa.
El control adicional por velocidad de marcha y proteína C reactiva atenuó parcialmente las asociaciones, pero estas permanecieron estadísticamente significativas, lo que sugiere que la fuerza muscular aporta información pronóstica independiente de la aptitud cardiorrespiratoria y del estado inflamatorio. De manera relevante, la asociación protectora se mantuvo incluso en mujeres que no cumplían con las recomendaciones de actividad física, lo que respalda el papel de la fuerza como un determinante independiente del riesgo.
Estos resultados refuerzan la utilidad clínica de evaluar la fuerza muscular mediante pruebas simples y accesibles en la práctica habitual. La preservación y el entrenamiento de la fuerza emergen como componentes fundamentales del envejecimiento saludable, con potencial impacto en la prevención de discapacidad, hospitalización y mortalidad, subrayando la necesidad de integrar estrategias de fortalecimiento muscular dentro de las intervenciones dirigidas a la población adulta mayor.
Fuente:
1. LaMonte MJHyde ETNguyen S, et al. Muscular Strength and Mortality in Women Aged 63 to 99 Years. JAMA Netw Open. 2026;9(2):e2559367.