Un estudio de cohorte publicado en JAMA Network Open muestra que mayor exposición a la luz durante la noche se asocia con un incremento significativo en la incidencia de enfermedad coronaria, infarto, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular y evento vascular cerebral, independientemente de los factores de riesgo tradicionales.
La disrupción del ritmo circadiano se reconoce como un determinante relevante de la fisiología cardiovascular, con efectos demostrados sobre la presión arterial, la coagulación, la función endotelial y el metabolismo de la glucosa. La exposición a la luz durante la noche constituye uno de los principales moduladores ambientales de esta disrupción; sin embargo, la evidencia previa se había limitado a estudios pequeños o a mediciones indirectas de luz ambiental. Este estudio prospectivo evaluó de manera directa la relación entre la exposición personal a la luz y la incidencia de enfermedad cardiovascular.
Se analizaron datos de 88 905 participantes del UK Biobank mayores de 40 años, quienes utilizaron sensores de luz en la muñeca durante una semana, acumulando aproximadamente 13 millones de horas de medición. La exposición nocturna a la luz se clasificó por percentiles y se evaluó su asociación con la incidencia de enfermedad coronaria, infarto agudo al miocardio, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular y evento vascular cerebral durante un seguimiento medio de 9.5 años, mediante modelos de riesgos proporcionales de Cox ajustados por múltiples covariables.
En comparación con los individuos con noches más oscuras, aquellos en el percentil más alto de exposición nocturna presentaron mayor riesgo de desarrollar todos los desenlaces cardiovasculares evaluados, con incrementos particularmente relevantes para insuficiencia cardiaca e infarto. Estas asociaciones se mantuvieron tras ajustar por actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol, dieta, duración del sueño, nivel socioeconómico y riesgo genético. Además, se observaron asociaciones de mayor magnitud en mujeres para insuficiencia cardiaca y enfermedad coronaria, y en individuos más jóvenes para insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular.
Estos hallazgos posicionan a la exposición a la luz durante la noche como un factor de riesgo cardiovascular independiente y potencialmente modificable. Más allá de las estrategias preventivas clásicas, la optimización del ambiente lumínico nocturno podría integrarse como una intervención adicional en la prevención cardiovascular, especialmente en poblaciones con mayor susceptibilidad biológica a la disrupción circadiana.
Fuente:
1. Windred DPBurns ACRutter MK, et al. Light Exposure at Night and Cardiovascular Disease Incidence. JAMA Netw Open. 2025;8(10):e2539031.