Una revisión publicada en Clinical Obesity muestra que la terapia con agonistas GLP-1 se asocia con deficiencias frecuentes de vitamina D, hierro y proteínas, lo que resalta la necesidad de vigilancia nutricional durante el tratamiento.
Los agonistas del receptor de GLP-1, incluyendo semaglutida, han demostrado alta eficacia en el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2; sin embargo, sus efectos sobre la ingesta y la absorción de nutrientes han generado preocupación clínica. A través de la supresión del apetito, el retraso del vaciamiento gástrico y posibles cambios en la absorción intestinal, estos fármacos podrían favorecer la aparición de deficiencias nutricionales, un aspecto relevante considerando el rápido incremento en su prescripción.
En esta revisión narrativa basada en búsquedas estructuradas en PubMed y Cochrane (2019–2025), seis estudios con un total de 480 825 adultos evaluaron desenlaces nutricionales durante el tratamiento con GLP-1RA. La deficiencia de vitamina D fue la alteración más frecuente, con prevalencias de 7.5% a los seis meses y 13.6% a los doce meses. Asimismo, se observó depleción de hierro, con niveles de ferritina entre 26% y 30% menores en comparación con usuarios de inhibidores SGLT2. Más del 60% de los pacientes presentó ingestas por debajo de los requerimientos estimados de calcio e hierro, mientras que el consumo de vitamina D se mantuvo alrededor del 20% de las recomendaciones.
Desde el punto de vista de composición corporal, la insuficiencia de proteínas y calcio se asoció con pérdida de masa magra, un hallazgo clínicamente relevante en pacientes con obesidad en tratamiento farmacológico. Adicionalmente, se describió incremento progresivo en la prevalencia de deficiencias de tiamina y vitamina B12, lo que podría tener implicaciones metabólicas y neurológicas en tratamientos prolongados.
En conjunto, la evidencia sugiere que la terapia con agonistas GLP-1 puede acompañarse de deficiencias nutricionales clínicamente significativas, particularmente en pacientes con ingesta reducida o pérdida ponderal acelerada. Aunque la mayoría de los datos proviene de estudios observacionales y no permite establecer causalidad, los hallazgos respaldan la evaluación nutricional dirigida, el monitoreo bioquímico individualizado y la implementación de estrategias de intervención para preservar el estado nutricional durante el tratamiento.
Fuente:
1. Urbina J, et al. Micronutrient and Nutritional Deficiencies Associated With GLP-1 Receptor Agonist Therapy: A Narrative Review. Volume16, Issue1. February 2026